Con cierta frecuencia la reacción ante hechos sorprendentes por su discordancia con lo que consideramos ético, es manifestar escándalo. Entiendo que es una reacción primaria. Incluso admito que es necesario mantener una actitud de sorpresa ante esas situaciones, para no acabar acostumbrándose a todo. Sin embargo es no basta.
La cultura se construye con nuestra participación, o sin nuestra participación, pero se va construyendo. El reto, desde el punto de vista ético y logístico, es decidir qué aporta uno …
Aunque sea de modo excepcional, copio un post de Diego Contreras en
LaIglesiaEnLaPrensa.com
“Gendercide”: la portada del último número de The Economist es de las que hacen época. El semanario inglés, que como se sabe no es una hoja parroquial, pone en primer plano la denuncia de una obviedad que muchos aparentaban no ver: el aborto selectivo que ha llevado a la desaparición de cien millones de niñas (por el hecho de ser niñas). The Economist subraya que ellos están a favor del aborto …
Lo que ocurre en Francia, ocurrirá en España. No es raro, aunque sea triste, comprobar que socialmente vamos por detrás de las naciones vecinas, aunque para compensar, legislamos por delante de todos, sin darnos cuenta de que ellos ya han cambiado de dirección.
Traduzco un articulo publicado en La Synthèse de presse de genethique.org du vendredi 5 mars 2010
El diario La Croix publica los resultados de un sondeo realizado por el IFOP (Instituto Francés de Opinión Pública) para la Alianza por los Derechos de la Vida (ADV), …
Mucha gente que conozco, o que escribe en los medios, comenta los acontecimientos sociales con sentido común pero sin esperanza. Parece como si les gustase estar en una situación de asombro, y quisieran que los demás nos diésemos cuenta de las insensateces -por no decir otra cosa-, que se legislan o que empiezan a ser admitidas como normales.
Pero ese comportamiento pertenece al pasado por dos motivos: porque los que se tenían que dar cuenta ya se la han dado, y porque a los que no tienen edad para haber …
Lo que se ha hecho público ha sido un informe de la Permanente del Consejo de Estado. Estamos hablando de nueve miembros de ese Consejo, no de la Plenaria
Si le basta un resumen de las líneas de fuerza, recomendamos la editoral del 20 de septiembre de 2009 de Libertad Digital: aquí
Si piensa que el aborto no es un tema sólo de políticos sino social y le gustaría que hubiese un debate entre el principal impulsor de la ley: el Presidente Rodriguez Zapatero, y su principal opositor …
Estas son las declaraciones del Ministro de Justicia, Francisco Caamaño, el pasado 12 de agosto. En ella y en posteriores intervenciones manifiesta que objetar para no hacer un aborto, constituiría una desobediencia civil. “Las ideas personales no pueden excusarnos del cumplimiento de la ley porque, si no, nos llevaría en muchísimos temas, en éste y en otros muchos, a la desobediencia civil”.
De las declaraciones del ministro de Justicia sobre el derecho a la objeción de conciencia de los profesionales de la Sanidad con relación a la nueva ley reguladora del aborto, sólo muy levemente matizadas después, cabe extraer tres conclusiones principales. Caamaño excluye tajantemente el derecho a la objeción de conciencia en este caso. Considera que es necesario que cada ley reconozca, en su caso, el ejercicio de ese derecho. Y entiende que, por lo tanto, los médicos que se resistan a practicar los abortos —a quitar la vida a los embriones— incurrirán en desobediencia civil. Las tres afirmaciones son graves y, a mi juicio, equivocadas.
Si la nueva regulación del aborto, que transforma un delito en un derecho, es, de suyo, un atentado contra el derecho y la moral, muy probablemente inconstitucional por atentar contra el derecho a la vida, negar la objeción de conciencia es una barbaridad. Ya entraña un agravio comparativo con el caso del servicio militar obligatorio, hoy inexistente, reconocido por la Constitución. Si es legítimo objetar para no tomar las armas, al menos con la misma fuerza lo será para negarse a quitar la vida a un embrión humano. Si el deber primero de un médico es curar y salvar vidas, es una aberración forzarle por ley a eliminarlas. La reacción de las organizaciones médicas profesionales, más que justificadas, permiten albergar alguna esperanza, no ya sólo de que se reconozca la objeción de conciencia, sino incluso de que la reforma legal sea retirada.
Un rey del norte de la India reunió un día a un buen número de ciegos que no sabían qué es un elefante. A unos ciegos les hicieron tocar la cabeza, y les dijeron: “esto es un elefante”. Lo mismo dijeron a los otros, mientras les hacían tocar la trompa, o las orejas, o las patas, o los pelos del final de la cola del elefante. Luego el rey preguntó a los ciegos qué es un elefante, y cada uno dio explicaciones diversas según la parte del elefante que le habían permitido tocar.
Uno dijo que era como una pared de barro secada al sol. Otro dijo que era como un abanico plano, otro que era como el tronco de una gran palmera, o que era como una vieja cuerda, y así los demás.
Los ciegos comenzaron a discutir, y la discusión se fue haciendo violenta, hasta terminar en una pelea a puñetazos entre los ciegos, que constituyó el entretenimiento que el rey deseaba.
Este cuento nos muestra lo limitado que puede ser nuestro conocimientos de las cosas, y la tentación de querer obligar a los demás a que piensen como nosotros.
Algunos concluyen de ahí, que es necesario afirmar el relativismo de todo conocimiento, y la obligación de no pretender erigir como verdad el conocimiento personal. Este planteamiento conduciría a exigir una tolerancia que evitase hacer juicios de valor sobre las conductas, porque sólo de esta manera puede darse la democracia y el respeto mutuo.
El valor de igualdad de verdad para cualquier forma de vida, y la asunción de que cualquier comportamiento tiene el mismo valor que su contrario, parecerían exigencias de la edad alcanzada con el progreso.
Le famosa frase -”y sin embargo se mueve”- que la leyenda atribuye a Galileo se refiere a que a veces la realidad desmiente la teoría, por muy brillante que sea ésta.
Estos días el Consejo General del Poder Judicial, los Fiscales, los “medios de comunicación”,( aquí resumen) partidos políticos, y “pensadores” han estado lanzándonos argumentaciones sobre la faceta de derechos humanos de la posible ley del aborto. La libertad de la mujer exigiría poder abortar. Se trata de aumentar las libertades individuales. Y otras frases de este estilo.
En estos último años algunos grupos sociales están trabajando para que en España se avance hacia la legalización de la eutanasia. Llevamos varios años de acciones mediáticas, pronunciamientos, y casos “especiales” que propician la entrada en la agenda legislativa, de medidas eutanásicas.
Es cierto que a diferencia del camino recorrido con otras leyes que forman parte del paquete que podríamos llamar “progresista”, en este caso se está actuado con mucha más precaución. Pero también hay que contar con que tan sólo Holanda, Bélgica, y Luxemburgo permiten que se practique la eutanasia con impunidad. Suiza se encuentra en una situación intermedia desde hace muchos años, y admite sólo el suicidio asistido en determinados casos.