La noticia se ha difundido por muchos medios. A mi me parece que en una encuesta no bastan los tantos por ciento, sino que hay que explicar muy bien cómo se ha hecho. Siendo telefónica me da menos seguridad todavía
Eluana Englaro no ha sido un caso, ni un problema, ni un debate, ni una batalla campal. Eluana era -es- una mujer que falleció el 9 de febrero a la edad de 38 años.
¿De qué ha muerto Eluana? Según la autopsia que le han hecho, de un fallo cardíaco producido por la deshidratación. ¿Por qué estaba deshidratada? Porque tres días antes se le había suspendido la hidratación y la alimentación que la mantenía viva, ya que desde hace 17 años su estado de coma persistente le impedía alimentarse por su cuenta.
Las campañas de publicidad, si son buenas, dejan en la memoria un recuerdo que permanece incluso cuando se olvida el producto concreto que promocionaban. Algo parecido ocurre con el concepto “muerte digna”, que aunque tiene un rico significado sin embargo en nuestra sociedad alude sólo a la práctica de la eutanasia. Así por ejemplo, asociaciones que enarbolan como bandera “la muerte digna”, lo que están haciendo es defender la normalidad de la eutanasia, y por tanto la conveniencia de su legalización, como ellas mismas manifiestan.
Estos últimos años hemos asistido como espectadores a una de las situaciones más kafkianas del mundo sanitario. Hay serias dudas sobre la actuación médica de un profesional de la salud, en un tema gravísimo: la muerte de unos ancianos, no pocos, más de 70.