Un amigo me pidió mi opinión acerca del Manifiesto sobre el aborto de Cristianos Socialistas. Su interés estaba reforzado por el esfuerzo que le ha costado a esta corriente hacer público el Manifiesto.
Como puede no ser fácil de encontrar lo copio a continuación: El aborto, a la búsqueda de un terreno común
El núcleo de la reforma sobre el aborto propuesta por el Gobierno es políticamente razonable: una ley de plazos (catorce semanas) combinada con …
He podido ver estos días la película La Ola de Dennis Gansell, que traslada a la Alemania actual, una novela de Todd Strasser cuya acción transcurría en EEUU,
El argumento gira alrededor de la posibilidad del nacimiento de una ideología totalitaria en un ambiente democrático. No se trata de indagar si puede haber algún grupo marginal donde pueda surgir esta ideología.
El planteamiento se hace con jóvenes “normales”, “demócratas”, “sin problemas”, más que los normales en adolescentes. ¿Sería posible atraer …
Gracias a Dios vivimos inmersos en la temporalidad histórica y biográfica. No hay acontecimiento que se convierta en inexorable en la vida de las personas, o en la historia de los pueblos. Esto para bien y para mal. Diríamos, a favor de la libertad, que siempre es un bien.
En España estos últimos años hemos asistido a una rápida trasformación de las leyes relacionadas con la vida y con la familia. El panorama que se prevé es que continuaremos asistiendo a más cambios, aunque en la línea actual no queden ya muchos.
A personas asentadas en situaciones pacíficamente adquiridas sobre determinados valores sociales, estos cambios les llenan de sorpresas y, no pocas veces, de desaliento y de visiones desesperanzadas respecto al futuro. Estaban tan acostumbradas a que sus planteamientos fuesen pacíficamente seguidos por toda la sociedad, que al ver la contestación cultural, en los medios de comunicación, o en las leyes, no pueden más que contemplar el futuro con ánimos catastrofistas.
Han olvidado que lo que ellos consideraban normal, formaba parte de un proceso de desarrollo de la cultura -el saber bien sobre la vida-, que ellos habían recibido. Pero que la cultura es un ser vivo que se construye todos los días. Mejor, que la construimos todos los días. Si uno se conforma con estar pasivamente, o con dedicarse a objetivos próximos a su propia vida, sin participar de la construcción de la cultura de su tiempo, ocurrirá que también ahora se encontrará con una cultura que le es dada, pero que es la contraria en la que él se había adormecido.
Tener en cuenta esta vitalidad de la sociedad, lejos de tener un tono negativo, es una fuente de esperanza. Cualquier situación se puede cambiar. Ciertamente esta transformación se dará en el corto tiempo de una biografía personal, o en el lento discurrir de la historia. De lo que no cabe duda, es de que todas las acciones que se llevan a cabo tienen una repercusión en la nueva sociedad que continuamente se esta generando.
Unos ejemplos:
Tolerar, respetar, debatir con argumentos… Palabras bonitas, políticamente correctas, pero que exigen un verdadero esfuerzo para cumplirlas. Lo fácil es mantener una postura que no sólo es discrepante de otros, sino que no admite que otros puedan pensar de diferente manera, y entonces se acabó la tolerancia, el respeto, y el debate.
Quizá podría haber pasado a cualquiera, pero en este caso fue Cristina Fraga, presidenta de la Asociación Española de Mujeres. Profesionales de los Medios de Comunicación (AMECO), quien decidió abandonar el plató cuando uno de los invitados mostró una ecografía de un feto de 14 semanas.
El debate fue en la televisión de la Cope. Alguien podría haber pensado que ir allí era arriesgarse a ser maltratado. Fue al contrario:
Los titulares de los medios de comunicación, en estos días, son muy similares. Alaban con grandilocuencia la medida tomada por el presidente Obama para levantar el veto a la financiación pública de investigaciones con células madre embrionarias obtenidas mediante destrucción de embriones humanos.
Las diversas informaciones se agrupan en tres contenidos como los que enlazamos a continuación:
157 académicos españoles han firmado un manifiesto en favor de la vida humana desde la concepción hasta la muerte natural. ¿Son muchos o pocos?
La paz y la convivencia social es uno de los principales objetivos de cualquier régimen de gobierno que se precie de ser honesto. Las fórmulas para concretar qué sea la paz y la convivencia, han variado y variarán con el paso del tiempo.
Escribe el filósofo John J. McDermott: “la amenaza más peligrosa para la vida humana es la de vivir de segunda mano, la de vivir por cuenta de nuestros padres, hijos, parientes, maestros y demás dispensadores de posibilidades ya programadas”. A esto se podría añadir, la de vivir por cuenta del partido. Muchas veces además, por cuenta de los que mandan en el partido, porque los que piensan distinto son excluídos.
Esta semana se ha cerrado la Subcomisión parlamentaria encargada de estudiar una posible reforma de la ley del aborto. La Subcomisión se creó en octubre, con intención de escuchar, durante seis meses, a 60 expertos y promover así el debate social sobre la ampliación del aborto, pero, sin embargo, ha sido cerrada tres meses antes de lo previsto, tras citar sólo a una treintena de expertos.
El proceso sigue ahora con la elaboración de un informe que se traslada al Ministerio de Igualdad. La ministra, doña Bibiana Aído ha creado, el 8 de septiembre de 2008, un Comité de expertos para el estudio de la interrupción voluntaria del embarazo, formado por 8 técnicos y 10 funcionarios. Este Comité estudiará el informe y elaborará un proyecto de ley.
La ministra ya ha anunciado que quiere tener la ley para antes del verano de este 2009.
¿Dónde se ha tenido el debate social que se proponía como manifestación de que la nueva ley fuese fruto de la voluntad soberana de los ciudadanos? En mi opinión no ha existido ninguna presencia real del sentir del pueblo español. Esto por varias razones.
Aunque el tema de esta temporada es hablar de la crisis –no se sabe si financiera o económica-, de vez en cuando vuelve a aparecer también el tema de las listas de espera en la sanidad.
De entrada debo confesar que no sé qué medidas ni quién debería tomarlas para solucionar todos estos problemas. Se puede insistir en que alguien debería resolverlos, y que se deberían tomar medidas políticas para que se resolviesen. Sin duda debe ser así, pero como no soy profesional de la política ni de la economía ni de la gestión sanitaria, no me atrevo a sugerir ninguna medida global.
Pero, hace unos días, un amigo me contaba su caso con lo de las listas de espera.
Esta película, fue rodada en 1949, y es considerada la mejor del cine británico. Aunque dirigida por Carol Reed, la presencia de Orson Wells se hizo sentir muy fuertemente tanto en su vertiente de actor como por la ayuda que prestó a la dirección.
El argumento, como muchos conocerán, se desarrolla en el periodo de posguerra, cuando un escritor norteamericano llamado Holly Martins (Joseph Cotten) llega a Viena para descubrir que su mejor amigo Harry Lime (Orson Welles) ha fallecido en un extraño accidente de tráfico. A lo largo de la película se va haciendo presente un tercer personaje que resuelve el misterio de la película.