Los payasos son unos profesionales de gran altura, que consiguen el difícil arte de hacer reir, superando su estado de ánimo.
Una parte importante de su vis cómica consiste en hablar como si se estuviese dialogando, cuando en realidad cada uno habla desconectado de lo que dice el otro. Una parte de la gracia estriba en que resulta sorprendente que las respuestas que nos parecen lógicas nunca las lleguen a pronunciar los payasos que hablan. Cada uno está indiferente a lo que dice el otro.
Me acuerdo de algo que me repetía mi madre cuando era pequeño: “cuando uno no quiere, dos no riñen”. Pues algo así está ocurriendo: “cuando uno no quiere, dos no dialogan”





