cada tiempo tiene su barbarie

Jueves, 2 de abril de 2009

racismo3D铆as pasados me invitaron unos amigos a comer con ellos en la playa de Salinetas. La conversaci贸n transcurri贸 por varios derroteros, y desemboc贸 en la tensi贸n social que se ha producido estos d铆as por el intento de ampliar la ley del .聽 Unos eran partidarios de dejar la ley como est谩, otros de ampliarla y en ese debate transcurri贸 el final de la comida.

Lo que m谩s me llam贸 la atenci贸n es que uno mis amigos, que se manifestaba como contrario al aborto, sin embargo, termin贸 su exposici贸n diciendo que 鈥渄e todas formas alguna ley tendr谩 que haber que regule el aborto鈥.

Con sus palabras, sin darse cuenta, manifestaban una idea que se va difundiendo cada vez m谩s y que podr铆amos resumir diciendo, que, 鈥渁unque el aborto pueda ser algo malo, hay que aceptarlo como una realidad contra la que no se puede hacer nada鈥. Se produce con ello una incoherencia importante entre lo que se piensa sobre el valor de toda vida humana, y la aceptaci贸n de lo que es una interrupci贸n provocada de esa vida.

Algunos, que se tienen por profetas del futuro, van m谩s all谩 y exigen que se reconozca el derecho de cualquier persona a abortar. Lo cual es dif铆cilmente conciliable con el art铆culo 3 de la Declaraci贸n universal de Derechos Humanos: 鈥淭odo individuo tiene derecho a la vida, a la libertad y a la seguridad de su persona鈥. Y cient铆ficamente nadie duda de que desde la concepci贸n se est谩 ante un individuo humano, no ante un grupo de c茅lulas.

Siendo esto tan claro, qu茅 puede fallar para que se est茅 adoptando una cultura social聽 tan incoherente.

Puede ayudarnos a entender nuestro tiempo mirar la historia reciente. La no acab贸 de ser abolida en el derecho internacional hasta hace pocos a帽os, en la Convenci贸n sobre la Esclavitud, promovida por la Sociedad de Naciones y firmada el 25 de septiembre de 1926, que entr贸 en vigor desde el 9 de marzo de 1927. En EEUU la segregaci贸n racial no es abolida legalmente hasta la Ley de Derecho al Voto (de los negros), firmada por el presidente Lyndon B. Johnson el 6 de agosto el 10 de julio de 1965. Pocos a帽os antes el Tribunal Supremo hab铆a aceptado como perfectamente constitucionales varias leyes segregacionistas.

Un caso reciente es el apoyo de Hillary Clinton a la Planned Parenthood Federation of America, fundaci贸n muy activa en la extensi贸n del aborto, cuya fundadora, Margaret Sanger, es una figura muy controvertida por su promoci贸n del control de poblaci贸n dirigido a los negros y a los m谩s pobres.

La explicaci贸n de muchas incoherencias est谩 en la libertad humana, que siempre es capaz de elegir mal. O como afirmaba recientemente Benigno Blanco: 鈥淐ada 茅poca tiene su barbarie: la discriminaci贸n de la mujer, la esclavitud, el 鈥 y a cada 茅poca eso le parece normal. La normalizaci贸n social y jur铆dica del aborto es un signo de la nuestra鈥. No pensemos que por ser personas del siglo XXI, estamos exentos de equivocaciones.

La situaci贸n, sin embargo, no es irremediable. El aborto y el infanticidio fueron legales hasta el siglo III, despu茅s dejaron de serlo, y ahora vuelven de nuevo. De la misma forma pueden volver a ser ilegales. La soluci贸n pasa por fomentar el .
En nuestra sociedad f谩cilmente se acepta la mentira, cuando por medio hay cuestiones de dinero, de poder, o de placer. Ciertamente la verdad es un valor fr谩gil, que puede ser arrasado por otros intereses m谩s fuertes. Pero por su debilidad deber铆a ser cuidado con m谩s exigencia, porque la verdad es el 煤nico valor que puede hacernos crecer en libertad. S贸lo cuando vislumbramos la verdad de la realidad podemos elegir con libertad.

Cuando otros intereses m谩s fuertes se interponen, si no los controlamos, acaban haci茅ndonos sus esclavos. Pasamos a elegir en funci贸n de lo que piensen los otros, o de lo que consigamos de ellos, o de c贸mo controlarlos. En definitiva, nos hacemos esclavos de los dem谩s. Cada vez se hace m谩s patente que s贸lo el amor a la verdad nos permite crecer en libertad.

Por ello hablemos del aborto con libertad. Sin ser esclavos de partidos, ni de grupos, ni de instituciones, ni de modas sociales. Hagamos uso de la libertad de plantearnos la verdad sobre la interrupci贸n voluntaria del embarazo, y aceptemos la realidad聽 de lo que es, sin quedarnos en una visi贸n te贸rica. S贸lo despu茅s podremos pensar cu谩les son los medios que deber铆a poner en marcha nuestra sociedad para abordar este problema que cada d铆a provoca m谩s tragedias en nuestro mundo.



6 respuestas a “cada tiempo tiene su barbarie”

  1. Germ谩n M茅ndez Sardina dice:

    SEAMOS COHERENTES.- La pol茅mica sobre el aborto vuelve a estar sobre la mesa. Ha permanecido dormida en nuestra conciencia, recostada sobre una ley que no se cumpl铆a en ninguno de los dos extremos de su vara. Ahora ha despertado de forma brusca, y de igual manera que nos sobresalta de madrugada algo inesperado, un proyecto de ley inopinado y sorprendente nos deja desorientados y extra帽os.
    Sin embargo, pese a lo prematuro ya podemos ver confeccionado el traje que estar谩 a disposici贸n de quien voluntariamente quiera pon茅rselo. Eso es indudable. Pero a pesar de eso, 驴no tenemos derecho a opinar?
    En ocasiones la tozuda realidad se antepone a nuestros deseos. Es lo que ocurre con esta Ley. Quisi茅ramos que la realidad fuera otra y as铆 salvar nuestras conciencias. Pero aunque la miremos de soslayo va a permanecer a nuestro lado, impert茅rrita, ajena a nuestras cuitas y preocupaciones. En silencio鈥 Entonces es necesario, en un ejercicio de supervivencia, crear otra realidad.
    El rigor cient铆fico nos amenaza: la sem谩ntica nos defender谩. Hagamos una minusvaloraci贸n de contenidos. Podemos hablar entonces de 鈥減roducto鈥, de 鈥渁malgama de c茅lulas鈥, de algo que 鈥渘o siente, ni padece鈥. En fin, cerremos los ojos. Pero ella, la realidad, permanece todav铆a, quieta y segura, a nuestra vera, y nos susurra al o铆do que todos aqu茅llos eufemismos significan realmente 鈥渟er vivo de la especie humana鈥. No hablamos de persona. No hablamos de dignidad. No es el momento. Simplemente hablamos de un ser vivo. Entonces la pol茅mica se torna falsa.
    驴Porqu茅 no afrontar con gallard铆a nuestras razones?, 驴porqu茅 no ser coherentes?, 驴porqu茅 negar la evidencia cient铆fica? Admitirlo ser铆a perder la guerra, y hacer decaer el derecho a decidir de la mujer frente a un derecho a la vida, siempre superior. No hablo de Derecho, no hablo de Filosof铆a. Hablo de Vida.
    Y aqu铆 viene la honestidad 鈥 o la mezquindad. Reconozcamos la realidad y admitamos que somos unos ego铆stas utilitaristas. Frente al derecho a la vida del nasciturus, oponemos nuestro inter茅s, siempre leg铆timo aunque no sea justo, porque en nuestro entender es un mal menor, pero mal al fin, frente a unas consecuencias que entendemos de valor superior al sacrificio. Seamos consecuentes, seamos coherentes y admitamos que en esa terrible elecci贸n, optamos por la que menos da帽os creemos que nos hace, pero no ocultemos la realidad con una m谩scara que alivie nuestros corazones. Es el libre albedrio, es la autonom铆a, es la dignidad, es ser personas, y asumir el peso de nuestras acciones. Elegimos. Aunque nos equivoquemos …

  2. Alberto Rodr铆guez Almeida dice:

    Comparto con Benigno Blanco que cada 茅poca tiene su barbarie y posiblemente la nuestra es el aborto. Sin embargo, incluir铆a la experimentaci贸n con embriones. Es decir, matizar铆a que nuestra barbarie es considerar a los no nacidos como cosas que pueden ser utilizadas a nuestro antojo. Despreciamos el verdadero valor de cada vida humana que es un fin en si misma y jam谩s puede ser instrumentalizada.
    Los no nacidos no pueden defenderse. La barbarie de nuestra 茅poca es de tal calado que ha aniquilado, en no pocos casos, el instinto natural de cualquier madre a proteger la vida que alberga dentro de s铆. Se ha aceptado jur铆dica y socialmente que ellas mismas son las m谩s apropiadas para decidir matar a sus hijos. 驴Qu茅 nos est谩 pasando?
    Sigo confiando en el ser humano. Estoy seguro de que nuestras conciencias adormecidas despertar谩n y adecuaremos nuestro Derecho a las realidades que la ciencia tanto nos ayuda a redescubrir con m谩s profundidad.
    Le pido a Dios que nos deje ver, a todos los hombres de nuestro tiempo, con claridad la crueldad del asesinato del aborto y la experimentaci贸n con nuestros hijos no nacidos y as铆 nos ayude a dar los pasos necesarios para acabar con esta barbarie de nuestro tiempo.

  3. cristina dice:

    Quiero expresar por este medio, mi parecer respecto de que repitamos en
    nuestros textos la expresi贸n “interrumpir un embarazo” o “interrupci贸n del
    embarazo”.
    El aborto no interrumpe nada. El aborto anula, cancela, destruye, aniquila,
    un embarazo.
    La palabra “interrupci贸n” suena m谩s aceptable que matar, por eso nos est谩n
    acostumbrado el o铆do a ella, sobre todo en los medios, pero no podemos
    admitirla.
    Se interrumpe una transmisi贸n de radio, o una tarea, o una lectura, que
    luego podemos retomar y seguir, o no, pero que podemos llegar a cumplir en
    forma acabada. No as铆 con el aborto.
    Me parece que tenemos que pronunciarnos fuertemente contra esta solapada
    forma de hacer “amigable” – como se dice ahora – una intervenci贸n
    decididamente contraria a la vida, y a la vida inocente.
    Gracias por su atenci贸n.

  4. Guadalupe Quintero dice:

    Se me adelant贸 Cristina, lo que celebro. Es importante el uso correcto de las palabras en un tema de tan grave importancia. Gracias a Cristina y a ustedes por su atenci贸n

  5. Mateo dice:

    Sin entrar en el debate, ya que no es lo que se discute aqu铆, una puntualizaci贸n t茅cnica:

    “Y cient铆ficamente nadie duda de que desde la concepci贸n se est谩 ante un individuo humano, no ante un grupo de c茅lulas.”

    驴Es un 贸vulo fecundado, una 煤nica c茅lula, un ser humano?

    O bien, 驴es un conjunto reducido de c茅lulas madre un ser humano?

    Repito, el debate es otro. Pero, 驴est谩 esto claro?

  6. Mateo dice:

    Otra puntualizaci贸n: la discriminaci贸n de la mujer, la esclavitud y el racismo son barbaries muy extendidas en el siglo XXI. Tambi茅n el aborto. Y la tortura. Y la guerra, y el genocidio.

    No nos limitemos a ver lo que queremos.

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