Todos cambio es a peor…, o a mejor

Sábado, 11 de abril de 2009

Gracias a Dios vivimos inmersos en la temporalidad histórica y biográfica. No hay acontecimiento que se convierta en inexorable en la vida de las personas, o en la historia de los pueblos. Esto para bien y para mal. Diríamos, a favor de la libertad, que siempre es un bien.

En España estos últimos años hemos asistido a una rápida trasformación de las leyes relacionadas con la vida y con la familia. El panorama que se prevé es que continuaremos asistiendo a más cambios, aunque en la línea actual no queden ya muchos.
submarino.png
A personas asentadas en situaciones pacíficamente adquiridas sobre determinados valores sociales, estos cambios les llenan de sorpresas y, no pocas veces, de desaliento y de visiones desesperanzadas respecto al futuro. Estaban tan acostumbradas a que sus planteamientos fuesen pacíficamente seguidos por toda la sociedad, que al ver la contestación cultural, en los medios de comunicación, o en las leyes, no pueden más que contemplar el futuro con ánimos catastrofistas.
Han olvidado que lo que ellos consideraban normal, formaba parte de un proceso de desarrollo de la cultura -el saber bien sobre la vida-, que ellos habían recibido. Pero que la cultura es un ser vivo que se construye todos los días. Mejor, que la construimos todos los días. Si uno se conforma con estar pasivamente, o con dedicarse a objetivos próximos a su propia vida, sin participar de la construcción de la cultura de su tiempo, ocurrirá que también ahora se encontrará con una cultura que le es dada, pero que es la contraria en la que él se había adormecido.
Tener en cuenta esta vitalidad de la sociedad, lejos de tener un tono negativo, es una fuente de esperanza. Cualquier situación se puede cambiar. Ciertamente esta transformación se dará en el corto tiempo de una biografía personal, o en el lento discurrir de la historia. De lo que no cabe duda, es de que todas las acciones que se llevan a cabo tienen una repercusión en la nueva sociedad que continuamente se esta generando.
Unos ejemplos:

cada tiempo tiene su barbarie

Jueves, 2 de abril de 2009

racismo3Días pasados me invitaron unos amigos a comer con ellos en la playa de Salinetas. La conversación transcurrió por varios derroteros, y desembocó en la tensión social que se ha producido estos días por el intento de ampliar la ley del aborto.  Unos eran partidarios de dejar la ley como está, otros de ampliarla y en ese debate transcurrió el final de la comida.

Lo que más me llamó la atención es que uno mis amigos, que se manifestaba como contrario al aborto, sin embargo, terminó su exposición diciendo que “de todas formas alguna ley tendrá que haber que regule el aborto”.

Con sus palabras, sin darse cuenta, manifestaban una idea que se va difundiendo cada vez más y que podríamos resumir diciendo, que, “aunque el aborto pueda ser algo malo, hay que aceptarlo como una realidad contra la que no se puede hacer nada”. Se produce con ello una incoherencia importante entre lo que se piensa sobre el valor de toda vida humana, y la aceptación de lo que es una interrupción provocada de esa vida.