La impresión generalizada es de un crecimiento en la validez de los derechos humanos. No digo que en todos los países hay este desarrollo, pero sí al menos en el primer mundo -suponiendo que alguien sea capaz de clasificar los mundos-.
También se siente -¿se piensa?- que hay una equiparación entre los deseos, las ilusiones, a veces los caprichos, y los derechos humanos. En muchas ocasiones el término “derechos humanos” significa “deseos humanos”. Es evidente que no se pueden satisfacer todos los deseos, pero para eso tenemos la autoridad que hace lo que puede para darnos leyes para que seamos libres. …





