Perplejidad ante la persona
S谩bado, 1 de noviembre de 2008
Pongo aqu铆 el art铆culo que he publicado en Canarias7
Me escribe un lector perplejo por el contradictorio posicionamiento que se da en nuestra sociedad respecto al valor de la vida humana reci茅n concebida. 驴Qu茅 es lo que dificulta a determinadas personas 鈥搒e pregunta- ver que un grupo de c茅lulas es realmente una persona? 驴Por qu茅 hay posturas que consideran a ese grupo de c茅lulas persona, y por tanto merecedoras de un respeto, y otras lo consideran simplemente un aglomerado de mol茅culas qu铆micas que, sencillamente hay que usarlas?
La respuesta a estas preguntas, necesita de entrada una aclaraci贸n y una precisi贸n.La aclaraci贸n es que la pr谩ctica totalidad de bi贸logos saben que, cient铆ficamente, desde el momento de la concepci贸n estamos ante un individuo biol贸gico humano. Esto permite precisar que la cuesti贸n est谩 en responder por qu茅 algunos ante un embri贸n humano ven una persona humana, y otros afirman que no es una persona humana, y por tanto no tiene derechos. No es una cuesti贸n balad铆, porque no cabe hablar de que sea medio persona, o un poco persona. O es persona, o no lo es en absoluto.
El fundamento de la primera posici贸n es casi evidente. Nuestra cultura desde hace m谩s de dos mil a帽os 鈥搚 no sin dificultades-, ha afirmado que todos los seres humanos tienen igual condici贸n: todos somos igualmente dignos, todos somos personas. Se hab铆a superado, al menos te贸ricamente, que s贸lo se reconociesen los derechos de la dignidad humana a hombres y mujeres que pose铆an algunas cualidades de ciudadan铆a, familia, o posici贸n en el nacimiento. Decir humano era decir persona.
En esta situaci贸n, algunos pod铆an no ver la condici贸n de humano desde la concepci贸n por falta de conocimientos cient铆ficos. Se trataba de los que pensaban que primero se pasaba por una fase de vegetal, despu茅s de animal, y por 煤ltimo se llegaba a la humanidad. Estos pensadores defend铆an, sin embargo, que se deb铆a proteger la vida desde el primer momento de la concepci贸n, porque lo que todav铆a no era humano estaba en camino de serlo.
Por el contrario, retrasar el reconocimiento de la dignidad humana a estadios posteriores a la concepci贸n, es un planteamiento mucho m谩s reciente, y est谩 ligado a la aceptaci贸n del aborto, y de la fecundaci贸n in vitro.
El aborto surge como respuesta a los problemas que aparecen cuando el embarazo no es querido, y se presenta como una f贸rmula para solucionarlos. En una sociedad en la que se reconoce el derecho a disponer de la vida de otros seres humanos, como la griega, la romana, o la que admite la esclavitud, el aborto se entiende porque s贸lo importan los derechos del que domina.
En nuestra sociedad el aborto es aceptado por diversos factores de los que citaremos algunos.
En primer lugar vivimos en una cultura que valora el reconocimiento de los derechos de las minor铆as. Pero curiosamente, es frecuente que estos derechos s贸lo sean reconocidos cuando esa minor铆a es capaz de revindicarlos con fuerza medi谩tica. Resulta m谩s dif铆cil reconocer los derechos del que no puede hablar o manifestarse. Esto hace que la realidad concreta de miles de fetos humanos abortados cada d铆a, pase desapercibida. Simplemente no se le presta atenci贸n, y por tanto, en la pr谩ctica, es como si no existiese.
Por otra parte, hemos conseguido un notable reconocimiento de los derechos del individuo. Sin embargo hemos disminuido la conciencia de la responsabilidad social que siempre tienen los actos personales. Por eso es frecuente escuchar como raz贸n de la conducta: 鈥測o no lo har铆a, pero si otros lo hacen no me importa鈥, con lo que se llega a un desentendimiento de lo que ocurre en la sociedad, y nadie se ve urgido a dar cuenta de sus actos. El concebido queda bajo el dominio absoluto de la persona que lo lleva en su seno.
Adem谩s el colectivo social ha perdido su apertura a la trascendencia, y eso le lleva a poner su fe y su esperanza en el progreso. Nos resulta satisfactorio pensar que, puesto que somos la sociedad m谩s moderna de toda la historia, tambi茅n somos la sociedad m谩s perfecta. Creemos que la sociedad futura podr谩 ser mejor, pero la nuestra es la m谩s perfecta de las que han existido. Nuestra sociedad, podr谩 equivocarse en econom铆a pero no en su avance social.
Lo anterior conduce a que si un grupo o un partido saca adelante una ley, 茅sta se convierte en norma, no s贸lo de orden social, sino de 茅tica y de pensamiento. Se nos ha olvidado la historia reciente de legislaciones muy democr谩ticas pero totalmente inicuas. Quiz谩 ser铆a conveniente escuchar m谩s las voces cr铆ticas que existen en la sociedad, y no apagarlas mediante la descalificaci贸n.
Quedan otros aspectos de los que hablaremos la semana que viene.






Muy acertado. Pero 驴por qu茅 tanta discusi贸n irreductible?
En mi opini贸n es todo mucho m谩s sencillo de lo que la gente piensa. 驴O dir铆a… m谩s dif铆cil? De lo que se trata es de una respuesta inicial y no de una conclusi贸n final. El tema es aceptar o no como valor absoluto la vida humana. Si se desea respetar como algo “sagrado” (como se considera “sagrado” que se respete a la propia madre o a uno mismo) o no.
Por lo dem谩s, a ninguno de mis colegas m茅dicos se le plantea la menor duda acerca de la humanidad biol贸gica del embri贸n humano desde la concepci贸n. Para esto basta haber profundizado un poquito en el estudio de la estructura material del ser humano: a nivel de estudiante de bachillerato.
Es una cuesti贸n de la postura personal ante la vida del otro y de uno mismo.
Creo que lo que m谩s ayuda a ver claro son las experiencias “duras” meditadas y aprendidas. Propongo usar para ello la pel铆cula “Bella” de Bella (2006, de Alejandro Gomez Monteverde y -como actores- Eduardo Verastegui y Tammy Blanchard).
Muy bien explicado. No s茅 si lo har谩s pr贸ximamente pero quiz谩 habr铆a que a帽adir algo sobre que los humanos somos capaces de hacer algo que “sabemos” que es malo: por debilidad, imprudencia, mala fe, etc. Podemos y de hecho hacemos actos que sabemos malos.
Enhorabuena por el blog.
[...] Escrib铆amos la semana pasada algunas de las razones que pueden explicar la perplejidad que produce la existencia de personas que valoren el embri贸n humano como persona, mientras que otras, en la pr谩ctica, no le dan ning煤n valor. 驴C贸mo sobre algo tan importante, desde el punto de vista 茅tico y social, puede haber posiciones contradictorias? A las razones que d谩bamos acerca de la admisi贸n social del aborto, queremos a帽adir que nos encontramos en una cultura que confunde el respeto y la tolerancia a las personas, con la afirmaci贸n del relativismo de la verdad y de la norma 茅tica. Este posicionamiento, que puede parecer positivo, sin embargo contiene un fuerte carga destructiva. Si cualquier acto puede valer 茅ticamente lo mismo que su contrario, entonces la 煤nica raz贸n para obrar el bien es que se experimente como apetecible. Lo bueno es lo deseado. 驴Para qu茅 pensar, si podemos llegar a conclusiones contrarias a lo que deseamos? 驴Por qu茅 dejar que nuestra libertad se vea coaccionada por la raz贸n? Ahora bien, esta perdida de conexi贸n vital con la verdad razonable, hace que la persona, creyendo que se libera de algo que puede contradecir sus deseos, en realidad se convierta en alguien f谩cilmente manipulable. Los sentimientos son f谩cilmente manipulables, mucho m谩s que las argumentaciones. Esta situaci贸n explicar铆a por qu茅 al tratar el tema del aborto, es tan dif铆cil llegar a argumentaciones completas. La presencia de una manipulaci贸n de los sentimientos en este caso se puede observar en la misma forma de hacer las propuestas pro aborto. Nunca aparece, junto a los derechos de la mujer embarazada, la presencia del feto o las posibilidades de asistencia social que habr铆a que disponer para ayudar a esos problemas. No hablo de hechos lejanos, podemos observar estos meses como se est谩n argumentando las propuestas legislativas para introducir el aborto en varios pa铆ses del centro y del sur de Am茅rica. Junto a las razones para resistirse a reconocer el valor de ser humano, al que biol贸gicamente ya lo es, que est谩n ligadas a la admisi贸n del aborto, encontramos otras que proceden de la admisi贸n de la fecundaci贸n in vitro. Resulta sorprendente que se pueda estar discutiendo sobre los 14 d铆as del embri贸n, o si hay que reconocerle los derechos desde que anida, o desde que aparece un esbozo de sistema nervioso. Aceptada socialmente la posibilidad de acabar con la vida de un feto, qui茅n podr铆a dudar de que el embri贸n humano se puede utilizar para cualquier inter茅s que tengamos los seres humanos adultos. El problema se ha producido porque a la sociedad se le hab铆a conducido en primer lugar a aceptar el aborto. S贸lo posteriormente ha aparecido la posibilidad de hacer fecundaci贸n artificial y con ella los embriones sobrantes. La abundancia de embriones humanos ha despertado el inter茅s por utilizarlos para investigar, mucho mejor que simplemente destruirlos, se ha dicho. Con estos intereses se ha puesto en marcha la discusi贸n acerca de si se debe respetar al embri贸n desde la concepci贸n o no. Discusi贸n superflua si se tiene en cuenta que ya se estaba empezando a admitir el aborto. Pero que tiene su explicaci贸n, porque hasta ese momento nadie no se hab铆a puesto en duda que el embri贸n humano fuese humano. As铆 las cosas, se entiende que frecuentemente cuando se defiende alguna postura respecto al embri贸n o respecto al feto, no se argumente teniendo en cuenta todos los aspectos que tiene esta cuesti贸n, sino aquellos que pueden despertar mejores sentimientos respecto al inter茅s que se defiende. La falta de amor a la verdad, la dificultad para usar la raz贸n en nuestro obrar y no meramente los sentimientos, el deseo de no se帽alarse creando problemas 茅ticos a lo que supuestamente piensan los dem谩s 鈥搚 que muchas veces s贸lo son campa帽as de lobbys-, explica que produzca perplejidad la situaci贸n en la que nos encontramos en cuanto al tratamiento de la vida humana desde su comienzo. Los italianos han sabido salir de esta perplejidad, no tocando la ley del aborto, m谩s antigua, y legislando la fecundaci贸n in Vitro, en cambio, con una fuerte protecci贸n al embri贸n. Eso s铆, se advierte que lo que se legisla en esta 煤ltima ley no debe afectar para nada a la anterior del aborto. Al menos, ellos admiten que existe una contradicci贸n entre ambas, que siempre es una buena forma de salir de la perplejidad. Reconocer que algo est谩 mal, es el primer paso para salir de una situaci贸n que aparece como absurda. [...]