Perplejidad ante la persona (y II)
Domingo, 9 de noviembre de 2008
Escrib铆amos la semana pasada algunas de las razones que pueden explicar la perplejidad que produce la existencia de personas que valoren el embri贸n humano como persona, mientras que otras, en la pr谩ctica, no le dan ning煤n valor. 驴C贸mo sobre algo tan importante, desde el punto de vista 茅tico y social, puede haber posiciones contradictorias?
A las razones que d谩bamos acerca de la admisi贸n social del aborto, queremos a帽adir que nos encontramos en una cultura que confunde el respeto y la tolerancia a las personas, con la afirmaci贸n del relativismo de la verdad y de la norma 茅tica. Este posicionamiento, que puede parecer positivo, sin embargo contiene un fuerte carga destructiva. Si cualquier acto puede valer 茅ticamente lo mismo que su contrario, entonces la 煤nica raz贸n para obrar el bien es que se experimente como apetecible. Lo bueno es lo deseado.
驴Para qu茅 pensar, si podemos llegar a conclusiones contrarias a lo que deseamos? 驴Por qu茅 dejar que nuestra libertad se vea coaccionada por la raz贸n? Ahora bien, esta perdida de conexi贸n vital con la verdad razonable, hace que la persona, creyendo que se libera de algo que puede contradecir sus deseos, en realidad se convierta en alguien f谩cilmente manipulable. Los sentimientos son f谩cilmente manipulables, mucho m谩s que las argumentaciones.
Esta situaci贸n explicar铆a por qu茅 al tratar el tema del aborto, es tan dif铆cil llegar a argumentaciones completas. La presencia de una manipulaci贸n de los sentimientos en este caso se puede observar en la misma forma de hacer las propuestas pro aborto. Nunca aparece, junto a los derechos de la mujer embarazada, la presencia del feto o las posibilidades de asistencia social que habr铆a que disponer para ayudar a esos problemas. No hablo de hechos lejanos, podemos observar estos meses como se est谩n argumentando las propuestas legislativas para introducir el aborto en varios pa铆ses del centro y del sur de Am茅rica.
Junto a las razones para resistirse a reconocer el valor de ser humano, al que biol贸gicamente ya lo es, que est谩n ligadas a la admisi贸n del aborto, encontramos otras que proceden de la admisi贸n de la fecundaci贸n in vitro.
Resulta sorprendente que se pueda estar discutiendo sobre los 14 d铆as del embri贸n, o si hay que reconocerle los derechos desde que anida, o desde que aparece un esbozo de sistema nervioso. Aceptada socialmente la posibilidad de acabar con la vida de un feto, qui茅n podr铆a dudar de que el embri贸n humano se puede utilizar para cualquier inter茅s que tengamos los seres humanos adultos.
El problema se ha producido porque a la sociedad se le hab铆a conducido en primer lugar a aceptar el aborto. S贸lo posteriormente ha aparecido la posibilidad de hacer fecundaci贸n artificial y con ella los embriones sobrantes. La abundancia de embriones humanos ha despertado el inter茅s por utilizarlos para investigar, mucho mejor que simplemente destruirlos, se ha dicho. Con estos intereses se ha puesto en marcha la discusi贸n acerca de si se debe respetar al embri贸n desde la concepci贸n o no. Discusi贸n superflua si se tiene en cuenta que ya se estaba empezando a admitir el aborto. Pero que tiene su explicaci贸n, porque hasta ese momento nadie no se hab铆a puesto en duda que el embri贸n humano fuese humano.
As铆 las cosas, se entiende que frecuentemente cuando se defiende alguna postura respecto al embri贸n o respecto al feto, no se argumente teniendo en cuenta todos los aspectos que tiene esta cuesti贸n, sino aquellos que pueden despertar mejores sentimientos respecto al inter茅s que se defiende.
La falta de amor a la verdad, la dificultad para usar la raz贸n en nuestro obrar y no meramente los sentimientos, el deseo de no se帽alarse creando problemas 茅ticos a lo que supuestamente piensan los dem谩s 鈥搚 que muchas veces s贸lo son campa帽as de lobbys-, explica que produzca perplejidad la situaci贸n en la que nos encontramos en cuanto al tratamiento de la vida humana desde su comienzo.
Los italianos han sabido salir de esta perplejidad, no tocando la ley del aborto, m谩s antigua, y legislando la fecundaci贸n in Vitro, en cambio, con una fuerte protecci贸n al embri贸n. Eso s铆, se advierte que lo que se legisla en esta 煤ltima ley no debe afectar para nada a la anterior del aborto. Al menos, ellos admiten que existe una contradicci贸n entre ambas, que siempre es una buena forma de salir de la perplejidad. Reconocer que algo est谩 mal, es el primer paso para salir de una situaci贸n que aparece como absurda.






Me parece muy profundo, lo que puede suponer dificultad para que se entienda.
Al principio se abusa del vocablo 茅tico que, desgraciadamente, tiene un significado ambivalente.
Pero 隆enhorabuena!
Es curioso pero en este tema no he visto nunca aludido el principio penal clasico de la “preterintencionalidad” donde se afirmaba: “el que es causa de la causa es causa del mal causado”.
Creo que aqu铆 ser铆a de aplicaci贸n.
Se entiende lo que se quiere entender, y poreso pasa lo que pasa. Cualquier persona puede disponer si tiene dinero de los embriones que quiera y la moral les importa un bledo, no les interesa saber que pasa con la vida que destrozan, se creen dioses, y la pena de todo esto es que lo hacen las personas que se llaman cristianas y pr谩cticantes.隆en horabuena por sus articulos!
Estoy de acuerdo con Gloria en que requiere esfuerzo seguir el art铆culo, pero entiendo que en este tema hay que hilar fino. Durante mucho tiempo se ha simplificado el an谩lisis 茅tico del aborto demag贸gicamente. Se han presentado casos excepcionales, que excitan la sensibilidad de la opini贸n p煤blica por su gravedad, para justificar leyes que regulan la generalidad. As铆, una inmensa mayor铆a de los casos legitimados por esa norma, no se identifican con las supuestas situaciones excepcionales que movieron fuertemente la sensibilidad de quienes las aceptaron.
Conf铆o en que la contradicci贸n en el trato al embri贸n que se da en la FIVET y en el aborto, anime el debate en t茅rminos m谩s racionales y, por lo tanto, m谩s acordes a la realidad de la cuesti贸n disputada.