Pongo aquí el artículo que he publicado en Canarias7
Me escribe un lector perplejo por el contradictorio posicionamiento que se da en nuestra sociedad respecto al valor de la vida humana recién concebida. ¿Qué es lo que dificulta a determinadas personas –se pregunta- ver que un grupo de células es realmente una persona? ¿Por qué hay posturas que consideran a ese grupo de células persona, y por tanto merecedoras de un respeto, y otras lo consideran simplemente un aglomerado de moléculas químicas que, sencillamente hay que usarlas?





